Reunión en Tecámac; juegos, diversión, aprendizaje, continua motivación*

Una bella y divertida reunión ocurrió en Tecámac el pasado 10 de abril, como de costumbre fue posible hablar con esperantistas nuevos y otros ya conocidos. De hecho, una de las ventajas de esas reuniones es que aquellos, voluntariamente o no, quienes ya saben más acerca de la lengua apoyan en el aprendizaje de los que apenas comienzan, y eso ocurre en un ambiente amistoso: esta vez no fue la excepción. Los participantes disfrutaron mucho del momento tomando agua fresca, comiendo sándwiches y ensalada de fruta sobre el césped.

Después de charlar y comer suficiente, jugamos. El primer juego fue encontrar objetos y descripciones, es decir, debimos juntar los pares correctos, por ejemplo “lo/la hacen las abejas” correspondía a un frasco con miel. Había tres equipos: “Los amigos de Zamenhof”, “La estrella verde” y “Esperanto”, los equipos buscaron en tres ocasiones los pares porque ni antes, ni después, los encontramos. Finalmente los equipos intercambiaron objetos y descripciones para obtener la pareja deseada, eso fue algo difícil porque se debía convencer a los otros de entregar lo faltante y, por supuesto, todo debió ser en la lengua internacional, por ello para los principiantes fue algo complicado convencer a los otros.

Finalmente ganó “Esperanto”, pero sobre este equipo se dijo que deberían recibir un castigo porque Martin, quien posiblemente antes tuvo la oportunidad de ver donde se encuentran los objetos y las descripciones, estaba en ese equipo. Pero realmente no hubo trampa y sólo fue un dicho para hacer divertido el momento. Durante el segundo juego los niños asistentes

actuaron haciendo mímica; los adultos debían adivinar qué animal era cada pequeñito o pequeñita. Actuaron como expertos y fue evidente que disfrutaron mucho de su tarea. Los errores principalmente ocurrían porque ¡los adultos olvidaron algunos nombres de animales!

En el tercer juego los participantes debieron tomar dos papelitos, uno blanco y uno amarillo, para después hacer lo que estaba escrito en ellos, por ejemplo; bailar, besar abrazar; con el (o al) más… comelón(a), alto(a), divertido(a), buen (mejor) esperantista, viejo(a), etc. También hubieron indicaciones extrañas como; viste raro al más divertido, empuja al más…, etc.

Cuando el juego terminó festejamos el cumpleaños de una pequeña llamada Eunice comiendo pastel y cantando la tradicional “Las mañanitas”, como de costumbre en nuestro país. Yo nunca antes vi niños esperantistas y fue un placer experimentar eso, además fue divertido que a escondidas entre ellos dijeron algo parecido a “si yo lo sé, ¿por qué él (o ella) no?”, refiriéndose a los adultos. Ese acto suyo fue motivante, al menos para mí.

Finalmente aunque el viaje para llegar al lugar del encuentro fue largo para algunos todos disfrutamos mucho la participación, así que… mi consejo es: ¡Participa en la siguiente reunión de Esperanto!

*Escrito por Víctor Sombra

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